“Para mí Ca’n Granada es la jubilación perfecta porque quiero estar cuidada pero viviendo a mi aire”

Ca’n Granada es la jubilación perfecta

“Dame un minuto que ahora empieza el partido de Rafa Nadal y así lo dejo preparado en el ordenador para cuando te marches”, se apresura a decirnos Jacqueline Marie Carney que nos atiende muy amablemente en su apartamento de Ca’n Granada. Una estancia cargada de la personalidad de su inquilina, donde no faltan recuerdos y fotografías familiares así como todo tipo de comodidades que Jacqueline usa de manera cotidana.

Cuando le interrogamos sobre cómo conoció el complejo, Carney es muy franca: “Una amiga mía vino a vivir aquí cuando se jubiló y la vi tan feliz y tan contenta que decidí probarlo. Tras unos meses en lista de espera, conseguí un primer apartamento que un año después cambié por éste en el que estamos que es el que más me gusta”. El caso de Jacqueline es muy particular: cuando entró a residir en Ca’n Granada aprovechó para jubilarse después de una larga carrera en el sector turístico, dándose se alta como autónoma para trabajar durante un tiempo a su aire. “Vivía aquí y trabajaba cuándo me apetecía, pero al poco tiempo lo dejé. Hace cuatro años que resido en el complejo”, señala a la vez que su rostro transmite satisfacción.

Cuando preguntamos qué fue lo que le motivó para dar el paso definitivo, esta residente no se anda con rodeos: “Me quedé viuda con 30 años, he tenido dos hijas que me han dado nietos y pensé que ya había llegado el momento de que alguien me cuidara a mí y aquí me cuidan muy, muy bien”. La valoración que hace Jacqueline de Ca’n Granada es inequívoca: “Para mí es la jubilación perfecta porque es como si estuviese en un hotel pero me cuidan mucho mejor”. Y nos lo explica a la perfección: “Me levanto por la mañana, me ducho, me visto y me voy. Me olvido de todo y cuando regreso me lo han dejado todo hecho –la habitación limpia y arreglada, la comida preparada…-, además no tengo que preocuparme de las facturas, impuestos, reparaciones… y, más importante aún, tenemos un servicio médico que nos controla varias veces por semana. Todo eso es una gran tranquilidad y comodidad para mí y para mi familia, es la verdad”.

La vida de Jacqueline es realmente ajetreada porque así lo desea esta vecina de Ca’n Granada. Entre sus múltiples ocupaciones están: disfrutar de la visita de sus nietos que comen con ella a menudo; quedar con sus amistades en Palma y viajar a Madrid o a Barcelona para visitarlas; pasear a diario por las inmediaciones del complejo y jugar a las cartas para ejercitar la mente… Carney nos lo resume así: “Ca’n Granada me ha quitado preocupaciones y ahora me dedico a vivir. Pero no paro”.

La familia es una parte muy importante en su vida: “Como varias veces por semana con una de mis hijas y a la otra, que viaja mucho por trabajo, la veo los fines de semana. Estamos siempre en contacto pero saben que estoy cuidada y no tienen de qué preocuparse”, concluye Jacqueline.

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